PRIMERA DE PEDRO

Lecciones para nosotros

1 Ped. 1:7. Para que nuestra fe sea de calidad, hay que ponerla a prueba. Esa clase de fe es la que conserva “viva el alma” (Heb. 10:39). Nunca retrocedamos ante las pruebas de fe.

1 Ped. 1:10-12. Los ángeles deseaban entender las profundas verdades espirituales sobre la congregación cristiana ungida, acerca de las cuales habían escrito los profetas de la antigüedad. Sin embargo, estas verdades no se comprendieron hasta que Jehová formó la congregación cristiana (Efe. 3:10). Sigamos el ejemplo de los ángeles e investiguemos “las cosas profundas de Dios” (1 Cor. 2:10).

1 Ped. 2:21. Al igual que Jesús, nuestro Modelo, debemos estar dispuestos a sufrir hasta la muerte a fin de apoyar la soberanía de Jehová.

1 Ped. 5:6, 7. Si le expresamos a Jehová nuestras inquietudes, él nos ayudará a dar prioridad a la adoración verdadera y a no preocuparnos demasiado por el futuro (Mat. 6:33, 34).

PRIMERA DE PEDRO

Respuestas a preguntas bíblicas

1 Ped. 3:20-22. ¿Qué papel desempeña el bautismo en nuestra salvación? Aunque el bautismo es indispensable para la salvación, lo que en realidad nos salva es “la resurrección de Jesucristo”. Por lo tanto, los que se bauticen deben tener fe en que la salvación solo es posible porque el Hijo de Dios entregó su vida como sacrificio y fue resucitado. También deben creer que “está a la diestra de Dios” y que tiene autoridad sobre vivos y muertos. El bautismo motivado por esta clase de fe fue prefigurado por el hecho de que ocho personas “fueron llevadas a salvo a través del agua”.

1 Ped. 4:6. ¿Quiénes eran “los muertos” a los que se les declararon las buenas nuevas? Eran los que antes de escuchar las buenas nuevas “estaban muertos en sus ofensas y pecados”, es decir, muertos espiritualmente (Efe. 2:1). Cuando aceptaron las buenas nuevas, empezaron a vivir en sentido espiritual.